Las ONG’s piden que las empresas donen generadores eléctricos, dada su cardinal importancia para proporcionar energía a las comunidades y asentamientos más desfavorecidos, donde actúan tales organizaciones, convirtiéndose así Estos generadores en verdaderos factores de cambio, dinamización y desarrollo local para tales núcleos poblacionales. Sin traicionar los principios de este último concepto, basado fundamentalmente en la identificación y el aprovechamiento de recursos y potenciales endógenos de comunidades, barrios o ciudades enteras, como son los factores económicos y no económicos (recursos sociales, culturales, históricos, institucionales, del paisaje, tradicionales, entre muchos otros). La introducción de tales dispositivos implicará una apropiación orgánica por parte de las comunidades donde se coloquen, para que en ningún momento se conviertan en factores de intrusión o violación de las dinámicas de vida y convivencia de cada lugar.

El desarrollo “económico” local no sería entonces más que el proceso de transformación de la economía y la sociedad locales, concentrado en superar las dificultades y retos prexistentes, en pos de mejorar las condiciones de vida de la población mediante acciones decididas y concertadas entre los agentes socioeconómicos locales, públicos y locales. Todo para el aprovechamiento más eficiente y sustentable de los recursos endógenos existentes, a partir de capacidades del emprendimiento empresarial local.